España 596 • Salta (Capital) - Argentina
C.P.: A4400ANL • Tel: (0387) 4214306
Horario: Lun a Vie de 8.00 a 16.00 hs
arzobispadosalta@arnet.com.ar

:: Cuestión Pastoral


“EL MISTERIO DE LA TRANSFIGURACIÓN”

de Raniero Cantalamessa



Ahora se entiende por qué, cuando Pedro hablaba de hacer tres tiendas, “no sabía lo que decía”. Hacer una tienda para Jesús, otra para Moisés y otra para Elías, era ponerlos a la misma altura, era desconocer la distancia infinita que hay entre ellos. Significaba también, señalan los Padres, dividir implícitamente la Escritura, como si Moisés y Elías hubieran hablado en nombre propio y no hubiera sido el único Verbo de Dios el que hablaba en ellos.

“Hablan los profetas, habla la ley, pero “¡Escúchalo a él!”, que es la voz de la ley y los profetas. Era Él que se hacía escuchar a través de ellos”.

Aquí se concluye la revelación sobre la persona de Jesús y sobre su lugar en la historia de la salvación. En el Sinaí, Dios había manifestado su voluntad, en la relación con los hombres, entregando la Torah. “Cuando el Señor terminó de hablar con Moisés en el Monte Sinaí, le dio las dos tablas del Testimonio, tablas de piedra, escritas por el dedo de Dios” (Ex. 31, 18). Moisés dijo: ‘Escucha, Israel, las leyes y las normas que hoy proclamo ante vosotros: aprendedlas y custodiarlas y ponedlas en práctica’ (Dt. 5, 1). En el Tabor, Dios dice: “¡Este es mi hijo predilecto, escuchadle!”. Cristo ocupa ahora el puesto de la ley. Él es, en todo lo que dice y hace, la expresión definitiva y completa de la voluntad del Padre. Él es el profeta futuro a quien el mismo Moisés había mandado escuchar (cf. Dt 18,15).

En la Transfiguración, Jesús es mucho más que el nuevo Moisés; Él es también la nueva ley. No es sólo mediador de la revelación, sino que es la nueva y plena autorevelación de Dios a los hombres.

“¡Escuchadle!”: ¡cómo resuena todavía actual este imperativo del Padre! Hay un doble modo de transgredir este mandamiento: o parándose antes de Cristo, o yendo más allá de Cristo. Nuestro peligro de hoy, me refiero a nosotros, cristianos, es evidentemente el segundo. Y no pienso tampoco, en este momento, en el peligro del sincretismo, o en esos filósofos, que han pretendido ir “más allá” de Cristo, en el sentido de que han, y no la revelación cristiana, como la manifestación suprema del espíritu. Pienso, más bien, en lo que dice San Juan de la Cruz a propósito de algunos a quienes no basta la palabra de Cristo, sino que andan buscando siempre nuevos mensajes y revelaciones privadas. A estos, Dios podría responderles:

“Desde el día en que proclamé en el Tabor: ¡Este es mi hijo predilecto en el que me he complacido, escuchadlo!, le he confiado todo a Él. Escuchadle porque ya no tengo más argumentos de la fe que revelar, ni verdades que manifestar”.

Dios se ha hecho, en un cierto sentido, “mundo”. Mostrarse ansiosos de nuevas revelaciones, o dispuestos a abrazar todo lo que se muestra como tal, le ofende, como si Él no hubiera dicho ya todo lo necesario en Cristo. ¡Como si no fuera suficiente disponernos a poner en práctica lo que ya conocemos!

Vivimos en un momento de abundancia de mensajes celestiales de todo tipo. La gente no espera el juicio de la Iglesia, sino que lo precede. Hay personas piadosas que se consideran desclasadas, excluidas, si no pertenecen al grupo de algún “vidente”. La religiosidad católica corre el riesgo de embrutecerse de nuevo, después de que el movimiento bíblico, litúrgico y, sobre todo, el Concilio, hayan intentado reconducirla fatigosamente a lo esencial: a la palabra de Dios, a los sacramentos, al Espíritu Santo, al compromiso caritativo y a un sano y sobrio culto a la Virgen.

Mucho pueden hacer los obispos y los sacerdotes. Estos transmisores de revelaciones privadas o profetas apocalípticos saben que tienen necesidad del aval de la jerarquía para encontrar algunos seguidores en ambiente católico. Lo buscan y, desgraciadamente, a veces lo encuentran. Si no lo encuentran, se lo inventan, jactándose de aprobaciones orales o escritas e impulsos que interpretan a su manera. No siempre se pueden impedir el fraude y el engaño, pero se puede poner en guardia al pueblo, de forma mucho más clara de cómo se hace, animándolos a no seguir “cualquier viento de doctrina”.

Lo que empuja a muchas personas a dar por buenos signos prodigiosos o mensajes en el miedo a que, de no hacerlo, se carezca de fe o se ofenda a Dios o a la Virgen. Un antiguo Padre del desierto nos sugiere cómo apoyar a estas personas. Imagina, dice, un patrón que vuelve a casa por la noche, después de una larga ausencia; llama a la puerta pero el siervo lo hace esperar, es más, renuncia a abrirle, al no estar seguro de que se trata verdaderamente de él. Este patrón, el día después, ¿se enfadará por la actitud del siervo, o no estará más bien contento, viendo hasta qué punto el siervo ha temido poner en peligro sus bienes? Del mismo modo, Dios se complacerá viendo que no creemos fácilmente en visiones y revelaciones, por miedo de acoger a su enemigo en lugar de a Él[1].

Los verdaderos místicos y santos, cuando tenían alguna gracia extraordinaria o una revelación, había que forzarles para que la manifestaran; los falsos místicos sin haber terminado aún de recibir lo que consideran un mensaje divino o unas gracias extraordinarias ya están ansiosos por darlo a conocer al mundo entero.


De. Raniero Cantalamesa
El Misterio de la Transfiguración
Ed. Monte Carmelo, 2003

Reflexionando sobre el texto de la transfiguración en sus predicaciones al Santo Padre, al comentar el texto “Escuchadle”

[1] Diadoco de Foticé, Cien sapítlos, 39 (Sch 5, p. 107s).

 




Otros Documentos

- Cuestión Pastoral de la Ermita del Cerro (2003).

- Declaración sobre la Cuestión del Cerro (2006).

- Apariciones y Visiones
(R.P. José D. Jiménez OSA).


- “El Misterio de la Transfiguración”
De Raniero Cantalamessa.

- Y el Discípulo la acogió en su casa “María y los “efectos” del discípulo.
Por S. E. Carlo María Martini




Patio Arzobispado de Salta

Patio Arzobispado de Salta

Sede del Arzobispado y Curia

Dirección
España 596, C.P.:A4400ANL - Salta

Teléfonos y Fax
(0387) 4212868 / 4214306
Tel/Fax: (0387) 4213101

Correo electrónico
arzobispadosalta@arnet.com.ar

Sitio web
www.arzobispadodesalta.org.ar

Días y horarios de atención
Lunes a viernes de 9:00 hs. a 12:00 hs.


UBICACION




España 596 - C.P.: A4400ANL • Salta (Capital) - Argentina
Tel: (0387) 4214306 / 4212868 - Tel/Fax: (0387) 4213101 - arzobispadosalta@arnet.com.ar